
Un día un pequeño ratón llamado Pérez, tenía mucha hambre así que salio de su madriguera y fue hacia el refrigerador. Jaló y jaló la puerta del refrigerador hasta que por fin se abrió la puerta del refrigerador. Se subió por las bandejas hasta donde había un queso, saltó para alcanzarlo pero de repente se cerró la puerta.
¡Está muy oscuro, ¡Dijo Pérez¡
¡Y tengo frío¡ ¡hasta se me congelaron mis mocos.
¡Oigan, la puerta está abierta.
¡Yupi¡ Dijo Pérez.
Y se fue con el queso.
FINAL

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