
MEXICO DF (Reuters) - La policía limpió el viernes de miles de vendedores callejeros al histórico centro de la Ciudad de México donde han ofrecido a paseantes y residentes chucherías, juguetes y tacos durante cientos de años, en una medida que busca dar más respiro a los turistas.
El alcalde de la capital ordenó que unos 14,000 comerciantes ambulantes dejaran libres decenas de cuadras adyacentes al gigante Zócalo, la principal plaza capitalina que está rodeada de ruinas de un templo Azteca, de la catedral de la ciudad y del Palacio Nacional.
La instalación de mercados y puestos que venden de todo, desde trompetas de plástico hasta imitación de tenis Nike, quedó prohibida en la zona.
Sólo unos cuantos vendedores desafiaron la orden que lanzó el alcalde Marcelo Ebrard, en una medida que busca hacer más limpias a las calles del Centro Histórico de la capital y hacerlo más atractivo para los turistas.
Ebrard ha tratado de impulsar en la ciudad, acosada por la sobrepoblación, medidas progresistas como permitir la uniones civiles homosexuales, limitar el espacio para fumadores y propiciar el uso de la bicicleta en una ciudad donde el tráfico es por momentos caótico.
Decenas de policías, con cascos y escudos antimotines, vigilaban casi todas las esquinas de las calles del centro.
"Yo tengo a mi esposo con cáncer en el estómago, imagine si me quedo sin trabajo," dijo María del Rosario, una mujer de 50 años con tres hijos, que vende zapatos y muñecos y vive en un cuartito en una azotea de un edificio. "Tenemos que luchar, de aquí comemos," agregó.
Ebrard prometió retirar con la policía a los vendedores que quedaran en las calles el viernes. El alcalde ofreció trasladarlos a nuevos mercados en puntos de la ciudad fuera del casco viejo, pero líderes de los ambulantes han dicho que intentarán volver a esta zona.
La Cámara Nacional de la Industria de la Transformación dijo que las medidas adoptadas por el Gobierno del Distrito Federal para ofrecer a los ambulantes otras alternativas inician "el camino de la legalidad, la formalidad y la equidad en las actividades económicas de la ciudad capital."
Muchos decidieron colocar sus puestos callejeros sobre los límites de la zona prohibida para vender, que también fue liberada de ambulantes en la década de 1990, cuando Ebrard era secretario de Gobierno en la alcaldía capitalina.
En una avenida donde está localizada la Torre Latinoamericana, un conocido rascacielos, de un lado no había ni un sólo puesto callejero el viernes, pero el otro lado había un enorme y colorido tianguis.


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